DIPLOMA DE ESPAÑOL. NIVEL SUPERIOR
24 de noviiembre de 2006
❑ ❑ ❑ PRUEBA 1 COMPRENSIÓN DE LECTURA
❑ ❑ ❑ PRUEBA 2 EXPRESIÓN ESCRITA
Las Hojas de Respuestas serán corregidas mediante un sistema automatizado de lectura, por lo que es necesario que tenga en cuenta las siguientes:
INSTRUCCIONES PARA EL CANDIDATO
1. Marque solamente una opción de las 2, 3 ó 4 que se le ofrecen en cada caso. Fíjese en el ejemplo:

2. Si en su Hoja de Respuestas aparecen marcadas dos opciones en una misma pregunta, ambas quedarán automáticamente anuladas. La pregunta 1 del ejemplo siguiente será considerada nula porque se han realizado marcas sobre dos opciones:

3. Al marcar las Hojas, rellene completamente el espacio de la opción elegida, conforme se muestra en el primer
ejemplo. Serán invalidadas marcas como las que aparecen en el ejemplo siguiente:

4. A la hora de rellenar el cuadro correspondiente al NÚMERO DE INSCRIPCIÓN DEL CANDIDATO fíjese en LAS
CUATRO CIFRAS FINALES DE SU NÚMERO DE INSCRIPCIÓN. Si, por ejemplo, es el 0023, escríbalo primero en los cuatro espacios en blanco situados en la parte superior de la caja. Después marque el primer número (0, en el ejemplo) en la caja correspondiente de la primera columna vertical de números; a continuación, el segundo número (0 en el ejemplo) en la caja correspondiente de la segunda columna vertical de números; seguidamente, el tercer número (2 en el ejemplo) en la caja correspondiente de la tercera columna vertical de números; finalmente, el cuarto número (3, en el ejemplo) en la caja correspondiente de la cuarta columna vertical de números. Fíjese en el ejemplo:

PRUEBA 1: COMPRENSIÓN DE LECTURA
IInsttrucciiones
En el Ejercicio Primero encontrará usted tres textos y una serie de preguntas relativas a cada uno de ellos.
Seleccione la respuesta correctta entre las tres opciones que se le ofrecen:
a) ...
b) ...
c) ...
En el Ejercicio Segundo encontrará una entrevista en la que debe relacionar cada pregunta de la columna A con su respuesta de la columna B.
Marque la opción correcta en la Hoja de Respuestas Nú mero 1.
Ejercicio Primero
Ejercicio Primero
Texto 1
UN HOSPITAL PARA CAJEROS AUTOMÁ TICOS
Una firma cuya trayectoria aparece asociada al mundo de la producción y el manejo del dinero acaba de instalar un “hospital” para cajeros automáticos y máquinas manipuladoras de billetes en la comunidad madrileña. Desde allíofrecen servicios de reparación, mantenimiento y laboratorio a clientes de toda Europa. La práctica totalidad de las entidades bancarias españolas son clientes suyas. De los 40.000 cajeros instalados en España, más de 1.500 han sido fabricados por la empresa. También son suyas más del 90% de las máquinas que el personal bancario utiliza en su operativa diaria, por ejemplo, las máquinas clasificadoras y contadoras de billetes. Las más avanzadas son capaces de procesar miles de billetes por segundo y de ir retirando los falsos y los que están llegando al final de su vida útil. Estas grandes clasificadoras están en las instalaciones del Banco de España o de las grandes compañías de seguridad; las sucursales de barrio de los diversos bancos también tienen máquinas como éstas, pero mucho más pequeñas.
Esta empresa también fabrica dispensadores de billetes. Cada vez que un cliente se acerca a la ventanilla para sacar dinero, observa un curioso ritual: el empleado de la sucursal teclea la cantidad solicitada en su ordenador, comprueba que hay fondos, y una enorme máquina situada a su lado escupe los billetes agrupados a través de una ranura. Se trata de una máquina dispensadora de billetes. Las hay de dos tipos: con “hucha”, que consiste en una serie de depósitos en donde los empleados bancarios introducen los billetes clasificados por valores a través de pequeñ os buzones para que estén bajo seguro, y también hay máquinas dispensadoras de billetes con reciclado, que contabilizan los billetes introducidos y los vuelven a poner en circulación sirviéndoselos al empleado de ventanilla cuando los solicita.
Para el negocio bancario el tiempo es oro. Por eso, los bancos no se pueden permitir tener máquinas paradas. Las averías, tanto en los cajeros como en las máquinas de manipulación de efectivo situadas en el interior de las oficinas, deben ser solucionadas a la mayor brevedad posible. Por otro lado, un cajero automático es una mole inmensa que pesa más de media tonelada y no son mucho menores las máquinas dispensadoras de efectivo o las grandes contadoras de billetes y monedas. Resulta imposible cargarlas en una furgoneta para llevarlas a un taller a reparar. Los empleados de mantenimiento examinan “in situ” los aparatos veriados, sustituyen las piezas defectuosas y las ponen de nuevo en funcionamiento. Al fin y al cabo, un cajero por dentro no es más que un ordenador conectado a una serie de periféricos que facilitan la función de repartir y procesar los billetes.
Los expertos de reparaciones de esta empresa envían las piezas sustituidas al laboratorio situado en Madrid, donde son examinadas cuidadosamente para averiguar en qué fallaron. Un cajero automático suele fallar, en función del uso, entre 4 y 6 veces al año. Esta media de averías no incluye los fallos provocados por atraco o vandalismo. Las piezas mecánicas fallan con más frecuencia que la parte lógica de la máquina. Fallan, por ejemplo los rodillos de arrastre que llevan la tarjeta de crédito desde la boca de entrada hasta el mecanismo de lectura, y también falla la maquinaria que reparte los billetes.
En contra de lo que pudiera parecer, los cajeros más evolucionados no tienen más averías que los cajeros más anticuados. Entre las novedades de ese exclusivo mercado figura una máquina llamada PayCash. Es un equeño cajero automático con un lector de código de barras que facilita el pago de recibos. El usuario no tiene más que situar su recibo bajo el lector e introducir la cantidad a pagar en billetes y monedas. Así se procesa el pago, ahorrándole al cliente molestas esperas.
(Adaptado de La Clave. España)
PREGUNTAS
1. En el texto se afirma que la empresa de que habla ha fabricado…
a) la mayoría de los cajeros instalados en España.
b) la mitad de las máquinas contadoras de billetes.
c) un dispositivo para comprobar la autenticidad de los billetes.
2. Según el texto, en las máquinas manipuladoras de efectivo…
a) se utiliza siempre papel reciclado para la emisión de recibos.
b) las reparaciones se realizan en el lugar donde están ubicadas.
c) las piezas defectuosas se llevan al taller.
3. En el texto se afirma que un cajero automático…
a) es, básicamente, un ordenador.
b) falla por el mal empleo de las tarjetas.
c) facilita el pago de recibos.
Texto 2
ESTADO DE ÁNIMO
Releyendo un libro de la adolescencia, Historia de la Humanidad, su autor W. H. van Loon, califica al Renacimiento como un estado de ánimo nuevo, luego del oscurantismo de la Edad Media. Sin duda ese fue un estado de ánimo de tal inspiración y encanto que tuvo la energía suficiente para reorientar la vida del Occidente hacia nuevos horizontes y fijar una conducta para gran parte de la humanidad. Al situar al hombre como medida de las cosas, se dio un impulso hacia las realidades de la vida terrenal. El pensamiento y las obras repercutieron y dieron resultados como la curiosidad, la libertad, el descubrimiento de los confines del planeta, la exaltación de la figura humana, una literatura desenfadada, un arte y una arquitectura nuevos y audaces prácticas comerciales.
El estado de ánimo que estaba detrás de lo emprendido estuvo lleno de positivismo. Es iluminada la observación de van Loon al otorgar al estado de ánimo un efecto detonante. Incluso los hombres de ciencia de hoy reconocen un inexplicable poder en el estado de ánimo para transformar las realidades. Incluso en situaciones tan negativas como puede ser una grave enfermedad recomiendan actuar con buen ánimo, jamás bajar la guardia y luchar por un desenlace favorable.
El estado de ánimo, cuando contagia a poblaciones enteras, logra una energía y un entusiasmo sin los que sería difícil comprender ciertos acontecimientos. La heroica resistencia de determinadas ciudades y países a los ataques del enemigo, o las marchas de protesta pacífica o muchas revoluciones, son ejemplos cercanos de colaboración colectiva que demandaron un especial estado de ánimo para lograr los objetivos que todos nosotros conocemos.
El espíritu positivo con que se contagia la gente da confianza al grupo porque las voluntades individuales que se suman logran efectos colectivos con gran energía. Napoleón Bonaparte, desilusionado por la negativa del Directorio a su solicitud de envío de refuerzos de tropa durante una de sus campañas en el exterior, pidió en sustitución que se le enviara una partitura de La Marsellesa para cada uno de sus soldados. Los generales de antaño comprendían el poder de la arenga antes de entrar en el campo de batalla y el sentido de grupo y unidad que el canto de un himno provoca.
Es costumbre de muchos pueblos endosar toda la responsabilidad a los gobernantes, una vez escogidos, y luego desligarse de su responsabilidad personal conformándose con esperar los resultados del equipo que ejecuta el programa que apoyaron con sus votos. Están también los que concuerdan con el programa del equipo de gobierno, pero con su extrema pasividad se convierten en un lastre pesado. Ahora bien, la pregunta es: ¿cómo se logra generar un estado de ánimo colectivo para salir del marasmo? La respuesta es múltiple porque cada uno de nosotros tiene su propia respuesta; sin embargo, si aspiramos a superar un cierto estado de depresión en la población desilusionada, sería necesario crear las condiciones favorables para un estado de ánimo que pueda sumar fuerzas.
Lo que parece evidente es que se necesita una suma de voluntades individuales. Unos con más entusiasmo que otros, pero todos enfocados en objetivos comunes, que superen las aspiraciones particulares. Es necesario salir de la burbuja de las realidades individuales para abrazar las colectivas y actuar por ellas con sinceridad. Solo entonces habrá un vehemente impulso con voluntad de superación.
El dibujo de Leonardo da Vinci, del hombre vitruviano que se inscribe simultáneamente en el círculo del universo, abriendo brazos y piernas (lo colectivo), y rígido dentro de los límites del cuadrado de sus realidades (lo individual), fue un símbolo genial para identificar el espíritu del Renacimiento.
Nuestra realidad es otra: seis siglos han transcurrido y la historia no ha pasado en vano; sin embargo, los hombres seguimos actuando por impulsos y motivaciones y en nosotros el estado de ánimo resulta ser una actitud crucial para determinar el curso de la humanidad.
( Adaptado de www.lanacion.com. Costa Rica)
PREGUNTAS
4. En el texto se dice que un estado de ánimo positivo…
a) es lo que hace que la ciencia haga descubrimientos.
b) hizo avanzar al mundo en siglos pasados.
c) puede curar graves enfermedades.
5. Según el texto, conseguir que el estado de ánimo de un colectivo sea bueno…
a) es la clave del éxito en muchas acciones sociales.
b) es tarea de los gobernantes.
c) debería encomendarse a los mandos militares.
6. En el texto se afirma que los seres humanos…
a) tenemos los mismos objetivos.
b) pensamos casi igual que en el Renacimiento.
c) pecamos de individualismo.
Texto 3
EL LEVE PEDRO
Durante dos meses se asomó a la muerte. El médico refunfuñaba que la enfermedad de Pedro era nueva, que no había modo de tratarse y que él no sabía qué hacer... Por suerte, solito, se fue curando. No había perdido su buen humor, su oronda calma provinciana. Pero al levantarse después de varias semanas de convalecencia se sintió sin peso.
–Oye –dijo a su mujer– me siento bien pero ¡no sé!, el cuerpo me parece... ausente. Estoy como si mis envolturas fueran a desprenderse dejándome el alma desnuda.
–Languideces –le respondió su mujer.
–Tal vez.
Siguió recobrándose. Ya paseaba por el caserón, atendía el hambre de las gallinas y de los cerdos, dio una mano de pintura verde a la pajarera bulliciosa y aún se animó a hachar la leña y llevarla en carretilla hasta el galpón.
Según pasaban los días las carnes de Pedro perdían densidad. Algo muy raro le iba minando, socavando, vaciando el cuerpo. Se sentía con una ingravidez portentosa. Era la ingravidez de la chispa, de la burbuja y del globo. Le costaba muy poco saltar limpiamente la verja, trepar las escaleras de cinco en cinco, coger de un brinco la manzana alta.
–Te has mejorado tanto –observaba su mujer– que pareces un chiquillo acróbata.
Una mañana Pedro se asustó. Hasta entonces su agilidad le había preocupado, pero todo ocurría como Dios manda. Era extraordinario que, sin proponérselo, convirtiera la marcha de los humanos en una triunfal carrera en volandas sobre la quinta. Era extraordinario pero no milagroso. Lo milagroso apareció esa mañana.
Muy temprano fue al potrero. Caminaba con pasos contenidos porque ya sabía que en cuanto taconeara iría dando botes por el corral. Arremangó la camisa, acomodó un tronco, tomó el hacha y asestó el primer golpe. Entonces, rechazado por el impulso de su propio hachazo, Pedro levantó vuelo. Prendido todavía del hacha, quedó un instante en suspensión levitando allá, a la altura de los techos; y luego bajó lentamente, bajó como un tenue vilano de cardo. Acudió su mujer cuando Pedro ya había descendido y, con una palidez de muerte, temblaba agarrado a un rollizo tronco.
–¡Hebe! ¡Casi me caigo al cielo!
–Tonterías. ¿Qué te ha pasado?
Pedro explicó la cosa a su mujer y ésta, sin asombro, le convino:
–Te sucede por hacerte el acróbata. Ya te lo he prevenido. El día menos pensado te desnucarás en una de tus piruetas.
–¡No, no! –insistió Pedro–. Ahora es diferente. Me resbalé. El cielo es un precipicio, Hebe.
¿Has visto, has visto? Algo horrible me está amenazando, Hebe. Un esguince, y ya comienza la ascensión.
Esa tarde, Pedro, que estaba apoltronado en el patio leyendo las historietas del periódico, se rió convulsivamente, y con la propulsión de ese motor alegre fue elevándose como un ludión, como un buzo que se quita las suelas. La risa se trocó en terror y Hebe acudió otra vez a las voces de su marido. Alcanzó a agarrarle los pantalones y lo atrajo a la tierra. Ya no había duda. Hebe le llenó los bolsillos con grandes tuercas, caños de plomo y piedras; y estos pesos por el momento dieron a su cuerpo la solidez necesaria para tranquear por la galería y empinarse por la escalera de su cuarto. Lo difícil fue desvestirlo. Cuando Hebe le quitó los hierros y el plomo, Pedro, fluctuante sobre las sábanas, se entrelazó con los barrotes de la cama y le advirtió:
–Si consigo estarme quieto no me ocurrirá nada. Solamente cuando me agito me hago aeronauta.
Con mil precauciones pudo acostarse y se sintió seguro. Parecía un globo escapado de las manos de un niño.
–¡Pedro, Pedro! –gritó aterrorizada.
Al fin Pedro despertó, dolorido por el estrujón de varias horas contra el cielo raso. ¡Qué espanto! Trató de saltar al revés, de caer para arriba, de subir para abajo. Pero el techo lo succionaba como succionaba el suelo a Hebe.
–Tendrás que atarme de una pierna y amarrarme al ropero hasta que llames al doctor y vea qué pasa.
Hebe buscó una cuerda y una escalera, ató un pie a su marido y se puso a tirar con todo el ánimo. El cuerpo adosado al techo se removió como un lento dirigible. Aterrizaba. En eso se coló por la puerta un correntón de aire que ladeó la leve corporeidad de Pedro y, como a una pluma, la sopló por la ventana abierta. Ocurrió en un segundo. Hebe lanzó un grito y la cuerda se le escurrió de las manos. Cuando corrió a la ventana ya su marido subía por el aire inocente de la mañana, subía en suave contoneo como un globo de color fugitivo en un día de fiesta, perdido para siempre, en viaje al infinito. Se hizo un punto y luego nada.
(Adaptado de El leve Pedro, Enrique Anderson Imbert. Argentina)
PREGUNTAS
7. En el texto se dice que, tras su enfermedad, Pedro…
a) empezó a adelgazar de manera exagerada.
b) sentía una fuerte sensación de ligereza.
c) mejoró mucho su sentido del humor.
8. Según el texto, cierta tarde, mientras Pedro leía el periódico…
a) sufrió un ataque de histeria.
b) Hebe lo ató a la cama.
c) sintió que se elevaba.
9. En el texto se afirma que Pedro, al final…
a) se fue a buscar cura para su mal.
b) tuvo que vivir atado por una pierna.
c) desapareció empujado por el viento.
Ejercicio Segundo
Instrucciones
A continuación encontrará una entrevista realizada en marzo de 2006 a Francisco Ayala, narrador, ensayista, académico y Premio Cervantes que cumplió cien años el 16 de marzo.
Aquíse le ofrecen en la COLUMNA A, por orden, las intervenciones del periodista, y en la COLUMNA B, las respuestas que dio el entrevistado.
Usted deberá relacionar cada pregunta de la COLUMNA A con su respuesta de la COLUMNA B. Así, por ejemplo, al número 5 de la COLUMNA A, le corresponde la letra A de la COLUMNA B. Utilice para ello la Hoja de Respuestas Número 1.


