西班牙语阅读《一千零一夜》连载十
来源:文国网 时间:2008年03月26日 08:21
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Y mientras el visir recibía a los ricos mercaderes que habían acudido para ofrecerle sus géneros, Agib dijo, al eunuco: “Babá Said, tengo ganas de distraerme un rato. Vámonos al zoco para saber qué novedades hay y qué le ocurrió a aquel pastelero cuyos dulces nos cominos, y teniendo que agradecerle su hospitalidad le pagamos partiéndole la cabeza de una pedrada. Realmente, le volvimos mal por bien.” Y el eunuco respondio: “Escucha y obedezco.”
Entonces Agib y el eunuco abandonaron el campamente, porqué Agib obraba con un ciego impulso, como movido por un cariño filial inconsciente. Llegados a la ciudad, anduvieron por todos los zocos hasta que encontraron la pastelería. Y era la hora en que los creyentes marchaban a la mezquita de los Bani-Ommiau para la oración del asr.
Y precisamente en dicho momento estaba Hassán Badreddin en su tienda, ocupado en confeccionar el nusmo plato delicioso de la otra vez: granos de granada con almendras, azúcar y perfumes en su punto. Y entonces, Agib pudo observar al pastelero, y ver en su frente la cicatriz de la pedrada con que le había herido. Y se le enterneció más, el corazón, y le dijo. “¡Oh pastelero, la paz sea contigo! El interés que me inspiras me hace venir a saber de tí. ¿No me recuerdas?” Y apenas lo vio Hassán, se le conmovieron las entrañas, le palpitó el corazón desordenadamente, abatió la cabeza hacia el suelo, y su lengua, pegada al paladar, le impedía decir palabra. Por fin hubo de levantar la vista hacia el muchacho, y sumisa y humildemente recitó estas estrofas:
¡Pensé reconvenir a mi amante, pero en cuanto le vi lo olvidé todo, y no pude dominar mi lengua ni mis ojos!
¡He callado y bajé los ojos ante su apostura imponente y altiva, y quise disimular lo que sentía, pero no lo pude conseguir!
¡He aquí cómo, después de haber escrito pliegos y pliegos de reconvenciones, al hallarle ante mí iré, fue imposible leer ni una palabra!