西班牙语阅读《一千零一夜》连载十二
来源:文国网 时间:2008年04月01日 11:52
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RELATO DEL CORREDOR NAZARENO
“Sabe, ¡oh rey del tiempo! que vine a este país para un asunto comercial. Soy un extranjero a quien el Destino encaminó a tu reino. Porque yo nací en al ciudad de El Cairo y soy copto entre los coptos. Y es igualmente cierto que me crié en El Cairo, y en aquella ciudad fue corredor mi padre antes que yo.
西班牙语阅读,一千零一夜
Cuando murió mi padre ya había llegado yo a la edad de hombre. Y por eso fui corredor como él, pues contaba con toda clase de cualidades para este oficio, que es la especialidad entre nosotros los coptos.
Pero un día entré los días estaba yo sentado a la puerta del khan de los mercaderes de granos, y el pasar a un joven, hermoso como la luna llena, vestido con el más suntuoso traje y montado en un borrico blanco ensillado con una silla roja. Cuando me vio este joven me saludó, y yo me levanté por consideración hacia él. Sacó entonces un pañuelo que contenía una muestra de sésamo, y me preguntó: “¿Cuánto vale el ardeb de esta clase de sésamo?' Y yo le dije: “Vale cien dracmas.” Entonces me contestó: “Avisa a los medidores de granos y ven con ellos al khan Al-Gaonalí, en el barrio de Bab Al-Nassr; allí me encontrarás.” Y se alejó, después de darme el pañuelo que contenía la muestra de sésamo.
Entonces me dirigí a todos los mercaderes de granos y les enseñé la muestra que yo había justipreciado en cien dracmas. Y los mercaderes la tasaron en ciento veinte dracmas por ardeb. Entonces me alegré sobremanera, y haciéndome acompañar de cuatro medidores, fui en busca del joven, que, efectivamente, me aguardaba en el khan. Y al verme, corrió a mi encuentro y me condujo a un almacén donde estaba el grano, y los medidores llenaron sus sacos, y lo pesaron todo, que ascendió en total a cincuenta medidas en ardebs. Y el joven me dijo: “Te corresponden por comisión diez dracmas por cada ardeb que se venda a cien dracmas. Pero has de cobrar en mi nombre todo el dinero, y lo guardarás cuidadosamente en tu casa, hasta que lo reclame. Como su precio total es cinco mil dracmas, te quedarás con quinientos, guardando para mí cuatro mil quinientos: En cuanto despache mis negocios, iré a buscarte para recoger esa cantidad.” Entonces yo le contesté: “Escucho y obedezco.” Después le besé las manos y me fui.
Y efectivamente, aquel día gané mil dracmas de corretaje, quinientos del vendedor y quinientos de los compradores, de modo que me correspondió el veinte por ciento, según la costumbre de los corredores egipciós.
En cuanto al joven, después de un mes de ausencia, vino a verme y me dijo: “¿Dónde están los dracmas?” Y le contesté en seguida: “A tu disposición; helos aquí metidos en este saco.” Pero él me dijo: “Sigue guardándolos algún tiempo hasta que yo venga a buscarlos.” Y se fue y estuvo ausente otro mes, y regresó y me dijo: “¿Dónde están los dracmas?” Entonces yo me levanté, le saludé y le dije: “Aquí están a tu disposición. Helos aquí.” Después añadí: “¿Y ahora quieres honrar mi casa viniendo a comer conmigo un plato o dos, o tres o cuatro?” Pero se negó y me dijo: “Sigue guardando el dinero, hasta que venga a reclamártelo, después de haber despachado algunos asuntos urgentes.” Y se marchó. Y yo guardé cuidadosamente el dinero que le pertenecía, y esperé su regreso.
Volvió al cabo de un mes, y me dijo: “Esta noche pasaré por aquí y recogeré el dinero.” Y le preparé los fondos; pero aunque le estuve aguardando toda la noche y varios días consecutivos, no volvió hasta pasado un mes; mientras yo decía para mí: “¡Qué. confiado es ese joven! En toda mi vida, desde que soy corredor en los khanes y los zocos, he visto confianza como esta.” Se me acercó y le vi, como siempre, en su borrico, con suntuoso traje; y era tan hermoso como la luna llena, y tenía el rostro brillante y fresco como si saliese del hammam, y sonrosadas las mejillas y la frente como una flor lozana, y en un extremo del labio un lunar, como gota de ámbar negro, según dice el poeta: