西班牙语阅读《一千零一夜》连载二十一
来源:文国网 时间:2008年04月09日 11:49
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Pero tenía que cumplirse lo que había escrito el Destino. Y pasados los veinte años murió el viejo, e inmediatamente el walí mandó embargar todos sus bienes, confiscándolos en provecho propio, pues el jeique carecía de herederos, y mi hermano no era su hijo. Entonces Schakalik, obligado a escaparse por la persecución del walí, tuvo que buscar la salvación huyendo de Bagdad.
Y resolvió atravesar el desierto para dirigirse a la Meca y santificarse. Pero cierto día, la caravana a la cual se había unido fue atacada por los nómadas, salteadores de caminos, malos musulmanes que no practicaban los preceptos de nuestro Profeta (¡sean con él la plegaria y la paz de Alah!.) Y los viajeros fueran despojados y reducidos a esclavitud, y a Schakalik le tocó el más feroz de aquéllos bandidos beduinos, que lo llevó a su tribu y lo hizo su esclavo. Y todos los días le pegaba una paliza y le hacía sufrir todos los suplicios, y le decía: “Debes ser muy rico en tu país, y si no me pagas un buen rescate, acabarás por morir a mis propias manos.” Y mi hermano, llorando, exclamaba: “¡Por Alah! Nada poseo ¡oh jefe de los árabes! pues desconozco el camino de la riqueza. Y ahora soy tu esclavo y estoy en tu poder; puedes hacer de mí lo que quieras.”
Pero el beduíno tenía por esposa a una admirable mujer entre las mujeres, de negras cejas y ojos de noche. Por eso, cada vez que el beduíno se alejaba de la tienda, esta criatura del desierto iba a buscar a mi hermano para ofrecerle su amor. Pero un día que estaban a punto de besarse se precipitó en la tienda el terrible beduíno, y los sorprendió en aquella postura. Y sacó del cinturón un cuchillo tan ancho que de un solo golpe podía rebanar la cabeza de un camello, de una a otra yugular. Y agarró a mi hermano, empezó por cortarle los dos labios, metiéndoselos en la boca, y le dijo: '¡Miserable! ¿Cómo te atreviste a seducir a mi esposa? Y de un tajo lo mutiló. En seguida arrastrándolo por los pies lo echó sobre un camello, lo llevó a lo alto de una montaña, lo tiró al suelo, y se marchó para seguir su camino.
Como la tal montaña está situada en el camino por donde van los peregrinos, algunos de estos peregrinos, que eran de Bagdad, hallaron a Schakalik; y al reconocer al chistosísimo Tarro hendido, que tanto los había hecho reír, vinieron a avisarme, después de haberle dado de comer y beber.
Y fui en su busca, ¡oh Emir de los Creyentes! me lo eché a cuestas, lo traje a Bagdad, y luego de curarle, le he dado con que mantenerse mientras viva.
He aquí en pocas palabras, ¡oh Príncipe de los Creyentes! la historia de mis seis hermanos, que habría podido contarte con más detenimiento. Pero he preferido no abusar de tu paciencia, probando de este modo lo poco charlatán que soy, y que además de hermano de mis hermanos podría llamarme su padre, y que el mérito de ellos desaparece al presentarme yo, apellidado el Samet.
Y el califa Montasser Billah se echó a reír a carcajadas y me dijo: “Efectivamente, ¡oh Samet! hablas bien poco, y nadie podrá acusarte de indiscreción, ni de curiosidad, ni de malas cualidades. Pero tengo mis motivos para exigir que inmediatamente salgas de Bagdad y te vayas a otra parte. Y sobre todo, date prisa.” Y así me desterró el califa, tan injustamente, sin explicarme la causa de aquel castigo.